CATÁLOGO

Manuel Gutiérrez de la Concha. Marqués del Duero – 1874

87,00

Figura para montar y pintar
Ref.: 5 – CT
Peso: 250 grs.
Material: Metal blanco
Nº de piezas: 18
Reseña histórica:

El general de la Concha, marqués del Duero por su victoriosa marcha sobre Oporto durante la última de las intervenciones españolas en Portugal, fue uno de los generales con mayor prestigio e influencia política del reinado de Isabel II en sus fases finales y una de las víctimas más conspicuas de la tercera guerra carlista. Era el jefe del ejército del Norte donde murió en una operación de reconocimiento. (Historia General de España en 12 Tomos. Editorial Planeta)

Manuel Gutiérrez de la Concha, primer marqués del Duero, nació en 1808, en Tucumán, Córdoba (Argentina). Hermano del también militar y político José Gutiérrez de la Concha. Después de morir su padre, brigadier de marina, en 1810, fusilado en la Revolución de Mayo dentro de la Guerra de la Independencia americana, la familia fijó su residencia en España, donde Manuel de la Concha realizó sus estudios preparatorios para ingresar en el ejército. En 1820, con catorce años, ingresó en la Guardia Real, ascendió a alférez en 1825, a teniente en 1832 y a teniente coronel de Infantería en 1833.

Cuando murió Fernando VII mostró abiertamente su simpatía por Isabel II, pues ya había sufrido algunos meses de arresto por su vehemencia hacia las ideas liberales. Se unió al ejército del Norte al comenzar la guerra carlista y enseguida se distinguió por sus extraordinarias condiciones. Por su actuación en dicha Guerra le fueron otorgadas varias cruces de San Fernando y fue ascendiendo hasta alcanzar el grado de mariscal de campo en 1840. Comandante general de las provincias de Guadalajara y Cuenca en 1841, participó en el frustrado intento antiesparterista de Diego de León y los moderados, en los sucesos de octubre de 1841, por lo que tuvo que exiliarse.

En el verano de 1843 contribuyó activamente a la caída del regente Espartero, lo que le valió el ascenso a teniente general. Nombrado inspector general de Infantería por los moderados en el poder, fue capitán general de Castilla la Vieja. Ocupaba este cargo cuando se le encomendó, en 1847, el mando de la expedición a Portugal para sofocar la revolución de Maria da Fonte y mantener el gobierno de la reina María II de Portugal, siguiendo las directrices de la Cuádruple Alianza. Consiguió restablecer, sin llegar a combatir, la autoridad de soberana portuguesa en Oporto y recibió honores en Portugal y en España (marquesado del Duero, con Grandeza de España). Dos años después y desde su mando de la Capitanía General de Cataluña, acabó con el problema de los «matiners» en 1849.

Colaboró con O’Donnell durante el Bienio Progresista desde diversos cargos: diputado a Cortes, presidente de la Junta Consultiva de Guerra. Capitán general de la dos Castillas con la Unión Liberal, en los años sesenta se apartó de la política y de la milicia, actividad que retomó en 1872, convirtiéndose en uno de los más firmes partidarios del alfonsismo.Su gran capacidad y prestigio militar -se le puede considerar el mejor estratega español del siglo XIX- hizo que el gobierno de la Primera República en 1874 le diese el crucial mando del Tercer Cuerpo del Ejército del Norte. En los tres meses que estuvo en el frente carlista logró victorias de gran resonancia y significado, sobre todas la liberación de Bilbao en mayo. Preparaba el ataque a Estella, la «capital» simbólica de los carlistas, cuando murió víctima de una bala perdida, en Monte Muro el 27 de junio de 1874.

Manuel Gutiérrez de la Concha era, con toda probabilidad, el militar que estaba destinado a proclamar la restauración de Alfonso XII. Tras su desaparición, sería un subordinado suyo en el norte, Martínez Campos, quien lo haría unos meses más tarde en Sagunto.

La figura viste el uniforme de campaña, con chaqueta de una sola fila de botones y el correspondiente fajín de general. Se toca con la leopoldina, prenda de cabeza algo más pequeña que el ros, que debe su nombre a Leopoldo O’donnell. Debido al tiempo frío en los meses iniciales de esta campaña, viste el abrigo reglamentario.

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